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CANCIÓN DEL FINAL DEL VERANO
Tus palabras están aquí, amiga,
en la zona desvelada
de la sangre.
Danza tu rostro, la delicadeza de tu vida,
tus silencios.
Y la puerta del poema hace girar
sus goznes…
Agua de lluvia para ti,
corona de fresias para tus sienes,
y en el estanque sonoro de la memoria
esta piedra que cae y enciende
con su sonido antiguo
el ángel de un atardecer fluvial
la claridad secreta de tu nombre.
Estás aquí.
En el callado resplandor
que moja de rocío la mirada.
Del libro inédito, “Fervor del Día, aura de la Noche”
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